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Pavel Nicola Morales Bustamante
3.5. Normatividad y los procesos de modernización social
Para cerrar el presente trabajo, problematicemos la noción de normatividad, y pensemos de qué manera la orientación normativa es compatible con los procesos de modernización. Para esta tarea reiteraremos algunas cosas ya expuestas.
Me atrevería a decir que entorno a la idea de normatividad esta dando vuelta Parsons y su teoría. La advertencia que hicimos en un principio, de que reducir lo normativo a la norma, implicaría una restauración de una teoría utilitaria, nos dice también, que el concepto de normatividad es una idea matriz en la obra de Parsons. Recordemos que lo normativo implica interpretación, innovación y movimiento; y Parsons la describirá como “…un sentimiento atribuible a uno o más actores de que algo es un fin en sí, prescindiendo de su status como medio para cualquier otro fin: 1) para los miembros de una colectividad; 2) para alguna porción de los miembros de una colectividad; o 3) para la colectividad como unidad”[1]. Claramente, la propuesta general de Parsons es la generalización de Patrones normativos de conducta. Es por ello que le da gran énfasis a que el sistema social debe asegurar el compromiso de la sociedad hacia estos patrones (Pensemos en la comunidad societal[2]).
Para una reflexión desde una lectura Parsoniana, de poder comprender de que manera los procesos normativos pueden ser compatibles con los procesos de modernización, tanto Alexander, como la crítica al Utilitarismo, son de gran ayuda. En la medida en que los procesos de modernización no realicen un quiebre con las lecturas utilitaristas, les será imposible pensar el orden social de una manera no contractual; la figura del Estado terminara siendo, a la Hobbes , el Leviatán que debe resguardar el orden social. Parsons desea todo lo contrario, lograr un orden social mediante la integración y cohesión, y eso solo es posible en la medida en que se generalizan patrones normativos de conducta; en la medida en que las pautas culturales estén arraigadas en el pensamiento de la vida cotidiana. Desde Alexander, será importante para los procesos de modernización el considerar el desarrollo empírico en que se encuentran los diferentes subsistemas (Personalidad, Cultura y Social); si no se pone atención en esto, los desequilibrios en el desarrollo de los diferentes subsistemas, amenazara constantemente con desviaciones sociales.
Lo normativo supone orientaciones de sentido. Entonces, la normatividad solo puede ser posible en la sociedad moderna. La modernidad supone un conjunto de instituciones seculares. Las sociedades primitivas, como diría Castoriadis, son sociedades encantadas; Es en la sociedad moderna en donde los procesos de normatividad pueden ser compatibles con el sistema social. Hay que considerar que los procesos normativos permiten generar procesos de innovación por dentro, movilidad. Lo normativo no es para nada un campo de homogeneidad; que posea orientaciones referenciales e institucionales, no es contradictorio a la libertad del agente que permita innovaciones internas. Dicho de otra manera, lo normativo apunta a la capacidad de expandir patrones de sociabilidad, para que de esta manera los actores compartan stocks culturales, sin que esto conlleve a una homogenización de los actores respecto a un mismo sistema de creencias. Recordemos, como señalamos en un comienzo, que Parsons esta intentando salvar al individuo y su capacidad de raciocinio.
[1] Parsons, Talcott. “La estructura de la acción social” ”, Ediciones Guadarrama, Madrid, España, 1968. P.117
[2] Más detalle véase Punto 3.4

Pavel Nicola Morales Bustamante
3.4. El fortalecimiento de la comunidad Societal
En la crítica al utilitarismo, planteamos que Parsons desea pensar la posibilidad de un orden social descontractualizado, y para ello se hace necesario poder pensar en la posibilidad de integración y cohesión de la sociedad en su conjunto; un equilibrio entre aspectos normativos y expresivos. Para Parsons esto seria posible en lo que el denomina, la “comunidad societal”.
La “comunidad societal” actúa como un marco integrador que permite la articulación de las diferentes estructuras sociales (económico, político y cultural) dentro del sistema social. Esta se basaría en un conjunto de normas colectivas que asegurarían la integración y la cohesión de la sociedad, en base a un compromiso con la comunidad que impediría el disgregamiento que de otra forma se produciría entre las diferentes estructuras sociales. Además, la extensión y fortalecimiento de la comunidad societal permite que los stock lingüísticos estén repartidos entre instituciones y actores, y esto impediría la brecha que llevaría a crisis de representación; mientras que a su vez permite pensar la libertad del agente.
Para las sociedades más avanzadas, la cohesión e integración social es una prioridad, y para su existencia necesita de normas colectivas en las cuales se basaría esta comunidad societal. Normas las cuales deberán estar presentes en el sentido común de la vida cotidiana. La comunidad societal entonces, al poseer un principio de integración y cohesión social, tendrá también el compromiso de las personas y colectivos que formen parte de la comunidad misma. Esto mismo, a su vez de poseer el compromiso de sus integrantes, debe también incluir las voces de estos.
Para comprender lo que es la comunidad societal, debemos recalcar estos dos aspectos; integración y cohesión, ya que solo en la medida en que esto sea alcanzado, el compromiso y lealtad de los miembros de la comunidad, permitirá que no existan contradicciones en los diferentes grupos o colectivos. Pensemos por ejemplo en sociedades multiculturales; aquí se presentaran muchos grupos con diferentes formas de actuar y normas de funcionamiento. Será la integración y cohesión de la comunidad societal, que mediante normas y valores comunes pueda mantener una relación que permita convivir, relacionarse y respetarse a los diferentes grupos. Entonces, en base a la comunidad societal, podríamos pensar que el ingreso de nuevas culturas a la comunidad, como por ejemplo los inmigrantes, necesite de procesos de integración que creen una normatividad donde las personas se lleguen a sentir representadas dentro de los valores y pautas culturales.
Finalmente es el sistema cultural el que legitimará las pautas, normas y valores que se encuentran en el sistema social; Mientras que todas las personas asumen un compromiso a la comunidad, que se manifestara en la lealtad hacia el colectivo. Entonces, podemos considerar a la comunidad societal como una matriz que atraviesa los diferentes subsistemas, y que solo puede llegar a ser, en la medida en que se alcanza la cohesión e integración de las personas y colectivos que componen la comunidad.

Pavel Nicola Morales Bustamante
3.3. Sistema de Acción: niveles catetico, cognoscitivo y evaluativo
Ya nos hemos referido al acto de unidad, en tanto unidad analítica, como la parte más pequeña de los sistemas de acción, pero que sigue siendo un complejo que relaciona diferentes elementos. Ahora desarrollaremos la orientación motivacional, que habíamos dejado pendiente, y veremos la importancia que posee para los sistemas de acción.
Para los sistemas de acción resulta fundamental la presencia de los niveles catetico, cognoscitivo y evaluativos, ya que podemos ver que estos plantean la complejidad de la acción que las teorías utilitaristas no lograban visualizar. Estos tres niveles forman parte de las orientaciones motivacionales de la acción, y representan los aspectos que decidirán en gran medida a la acción; digo en gran medida, ya que recordemos que en el acto de unidad el actor esta inmerso en una situación, la cual presenta diferentes tipos de objetos, algunos los cuales pueden ser medios o condiciones. Entonces, las orientaciones motivacionales son los elementos que decidirán el curso de la acción en relación a la situación y la clase de objetos que presenta. Los actores utilizan marcos de orientación motivacional para enfrentar y analizar los fenómenos sociales que se les presentan. Pero debemos considerar además, que en la relación entre actor/situación se encuentra operando expectativas que están en vista de lograr optimas gratificaciones o desprivaciones.
Para comprender la importancia de las orientaciones motivacionales, desarrollemos los tres distintos niveles: catetico, cognoscitivo y evaluativo:
1) Orientación Catetica[1]: Este tipo de orientación apunta a la relación de afecto o emociones para con los objetos de la situación. La noción de catexia proviene de la teoría freudiana, el cual es un término técnico para referirse al afecto o al amor.
2) Orientación Cognoscitiva: Alternativas que tiene el actor para realizar una determinada acción (interés) y está relacionado con el conocimiento. Parsons lo define como “la definición de los aspectos relevantes para la situación para los intereses del actor”[2].
3) Orientación Evaluativo: Esta orientación sirve al actor para decidir como distribuir sus energías para obtener la gratificación máxima y la privación mínima.
Un sistema de acción es una unidad analítica que considera todos estos niveles de orientación que se encuentran en relación a la situación. “Un sistema de acción concreto es una estructura integrada de elementos de la acción en relación a la situación. Esto quiere decir, esencialmente, integración de elementos motivacionales y culturales o simbólicos conjuntados en una cierta clase de sistema ordenado”[3]. De estos tres niveles de la orientación motivacional, Parsons elaborara cuatro tipos de acción: 1) La acción intelectual: En la cual hay implicancia de los intereses motivacionales cognoscitivos y modelos cognoscitivos de valor. 2) La acción expresiva: donde combina los intereses catéticos con la orientación evaluativa. 3) La acción moral, en donde hay implicancia de los intereses evaluativos y modelos morales. Y 4) Acción instrumental: donde implica fines establecidos por intereses catéticos y orientaciones y medios evaluativos para lograr alcanzar esas metas determinadas por orientaciones cognoscitivas (este cuarto tipo de acción, es como la <> de Max Weber).
Para Parsons la orientación motivacional permitiría pensar a la libertad de la agencia y la posibilidad de cohesión e integración social. Funcionalmente, la orientación motivacional, permitirá trabajar en mecanismos de socialización que permitan que el sistema social se mantenga en equilibrio. Mientras exista la consideración de estos elementos, por parte del sistema social, permitirá en los diferentes subsistemas que permitan general roles completamente funcionales, en donde se deberá pensar la relación entre alter y ego, y la complementariedad de expectativas. Todo esto no lo permitía visualizar la teoría utilitarista, ya que su simplificación de la acción hacía que toda explicación de esta ya estuviese sobredeterminada; en la medida en que la acción no esta sobredeterminada, la sociedad puede trabajar en los diferentes aspectos que influyen en los cursos de acción.

Pavel Nicola Morales Bustamante
3.2. Desviación Social
Para poder comprender analíticamente el problema de la desviación social en Parsons, debemos entender la relación entre Alter y Ego, y de que manera ambas nociones se desarrollan en la figura del rol social. Claramente estos conceptos, Alter y Ego, son parte de los sistemas de acción, son matrices analíticas, que pueden ser considerados como objetos sociales. Ambas palabras vienen del latín: Alter traducido como otro; y Ego traducido como yo. Estas nociones, a nivel de análisis, pueden referirse tanto a un actor o a una colectividad en tanto unidad: “Un objeto social es un actor, que a su vez puede ser cualquier otro actor individual dado (alter), el actor que se toma a sí mismo como punto de referencia (ego), o una colectividad, que se considera como una unidad a los fines del análisis de la orientación”[1]. El vínculo que entre Alter y Ego debemos subrayar, es la complementariedad de expectativas. Recordemos que en el acto-unidad el agente busca gratificaciones o des-privaciones, por lo que en la acción existen expectativas de cómo se podría desarrollar. En la relación entre un actor y un colectivo, por ejemplo una institución, interesa que exista gratificación; y en la medida en que exista complementariedad de expectativas, existe el Rol.
La orientación de las acciones del actor está en un marco de Roles y Status. El rol significa el Papel que el individuo ejerce dentro del sistema social de acuerdo al status que posee y en relación al otro. Alexander señalara: “Los roles son nichos sociales impersonales que consisten en obligaciones a realizar de manera especificas”[2]. El status significa la posición que el actor posee dentro de la sociedad, posición la cual esta determinada por esta misma. Como definición de el status, Parsons señala: “…el aspecto posicional –aquel en que el actor en cuestión se encuentra Localizado en el sistema social, en relación con otros actores ”[3]. El status envuelve los roles del actor, y en relación con las expectativas, gratificaciones y recompensas. Por lo tanto, el individuo puede tener diferentes status, al igual que diferentes roles.
Existen expectativas de rol con respecto a los otros, en una relación Ego–Alter. Expectativas las cuales se encuentran definidas por criterios de valor institucionalizados, es decir, pautas de valor, que se encuentran establecidas como parte de la cultura común. El actor organiza tanto sus conductas y orienta las del resto según estas expectativas, y de acuerdo a las motivaciones de los actores pueden producirse relaciones, con sanciones positivas o negativas que determinan si la relación satisface o no las expectativas, y a partir de esto, si es que llevan al orden social o a la desviación.
El origen de la desviación social comienza cuando existe una crisis, o bien, un conflicto emocional entre Alter y Ego. Es decir, que comienza a existir la falta de complementariedad de expectativas, donde se debilita la identificación catetica, y el actor comienza a alejarse de las pautas de valores establecidas en la cultura común.
“Existen tendencias hacia la desviación, a apartarse de la conformidad con los criterios normativos que han llegado a establecerse como parte de la cultura común. En este sentido, una tendencia a la desviación es un proceso de acción motivada, por parte de un actor que indiscutiblemente ha tenido toda clases de oportunidades de aprender las orientaciones requeridas y que tiende a desviarse de las expectativas complementarias de conformidad con los criterios comunes en tanto en cuanto estos son relevantes para la definición de su rol”[4]
Ahora bien, aunque la desviación pueda definirse como una anomia del sistema social, Parsons advierte que no es un problema, ya que se encuentra implícita. Pensemos que Parsons se opone al Estado de Derecho, ya que lo que a este autor le interesa, es descontractualizar el orden social, y es por ello que considera que es necesario fortalecer la comunidad societal[5]. Si existe desviación, es porque no se ha garantizado el orden social, y en esto es necesario que el sistema social establezca y mantenga el orden. El sistema social apela al cambio, pero este, en sentido kantiano, debe ser gradual, ya que si la desviación supera ciertos límites, puede llevar a la desintegración o cambio del sistema. A Parsons lo que le interesa es que se pueda restituir el equilibrio, y frente al problema de la desviación, es necesario que el sistema opere con mecanismos de control social.
Los mecanismos de control social son de los cuales se vale el sistema social para enfrentar la desviación. “Un mecanismo de control social, pues, es un proceso de motivación en uno o más actores individuales que tiende a reaccionar frente a una tendencia a la desviación en el desempeño de las expectativas de rol, en él mismo o en uno o más alter. Se trata de un mecanismo de restauración del equilibrio”[6]. Llegado cierto punto el sistema social deberá intervenir en la relación Alter y Ego en la medida en que el conflicto y la disfuncionalidad de los roles, que afectan a otros roles, amenacen al sistema mismo. Debemos considerar que el papel que cumplen los mecanismos de control social será lo contrario al papel de los mecanismos de socialización, pero puede entenderse que la tarea de los primeros mecanismos, responde a problemas o ausencia del segundo.
[1] Parsons, Talcott. op. Cit. P.18
[2] Alexander, Jeffrey C. op. Cit. P.42
[3] Parsons, Talcott. op. Cit P.36
[4] Parsons, Talcott. op. Cit P.199
[5] Más detalle Véase el punto 3.4.
[6] Parsons, Talcott. op. Cit P.200

Pavel Nicola Morales Bustamante
3.1. Identificación Catetica
Parsons refleja en su obra la influencia de varios autores, donde destacamos a Simmel, Durkheim y Max Weber. Lo que nos interesa desarrollar en este punto, sin embargo, es la influencia que tuvo Sigmund Freud y su concepto del superyo en la teoría de Parsons, y cual es finalmente la sistematización del concepto que hace este último.
La teoría freudiana le servirá a Parsons para fortalecer su teoría voluntarista de la acción. Alexander dirá: que Parsons “Aprende de Freud un nuevo modo de teorizar la relación entre sujeto y objeto, a la cual Freud abordo en su teoría del superyo”[1]. Este nuevo modo será expandido por Parsons a todas las relaciones entre el agente y los objetos sociales. Pero antes de pasar a la sistematización que realiza Parsons, abordemos un poco más la teoría del superyo.
Freud escribe: “Los detalles de la relación entre el yo y el superyo siempre se explican reduciéndola a la relación del niño con sus padres”[2]. Aquí la conformación del superyo se remite al periodo más originario del ser humano, la etapa infantil, en donde podemos decir que la personalidad comienza a forjarse desde un comienzo. Además, el superyo tiene su conformación en la relación entre el niño con sus padres; De esto se siguen dos aspectos, ya que por un lado, la relación del niño con los padres, es una relación de amor, y por otro lado, es una relación de autoridad. Para el aparato psíquico, el superyo esta conformado por estos dos aspectos, amor y autoridad.
Esta catexia –término técnico para el afecto o amor- para con los padres, implica identificación con estos, en donde existe una introyección o internalización de esta identificación, en tanto objetos de amor. Esta identificación e internalización significa que el niño se ve a si mismo como similar a sus padres (Es de esta identificación que surge el complejo de Edipo en el caso del niño, o el complejo de Electra en el caso de la niña). Esta identificación catetica más adelante, al termino de la etapa infantil (alrededor de los cinco años), se vera actualizada a las imágenes de autoridad que remplazan a los padres; como en la relación profesor/estudiante, empleador/empleado, etc. Esta modificación del aparato psíquico, al final del periodo infantil, nos dice que “Una parte del mundo exterior es abandonada, por lo menos parcialmente, como objeto, y en cambio se incorpora al yo (mediante la identificación, es decir, se convierte en elemento del mundo interior)”[3].
Es precisamente esta idea de identificación catetica, que es parte fundamental en el proceso de conformación del superyo en la teoría psicoanalítica, que Parsons extenderá a toda relación del actor con sus objetos sociales. Debemos subrayar en la identificación catetica, la idea de introyección o internalización, ya que esto nos expresa la relevancia de la noción de catexia en la teoría de Parsons.
Dentro de las orientaciones normativas, Parsons hablara de orientación catetica: “la significación de la relación del ego con el objeto u objetos en cuestión para el equilibrio de su personalidad entre gratificación-privación”[4]. Aquí esta presente la idea de internalización, como aquellos deseos, impulsos o sentimientos que hacen que el actor oriente su acción.
Finalmente la identificación catetica es un efecto transversal a los sistemas de acción, en donde el superyo puede explicar la internalización de normas: De cómo los niños incorporan objetos sociales desde el principio de sus vidas. Esto a su vez asegura que el sistema de la personalidad este ligado al sistema social. La identificación catetica, además, resulta fundamental para entender los procesos normativos, o la crítica al utilitarismo, o como veremos más adelante, para comprender el origen de la desviación social y también la propuesta de Parsons de fortalecer la comunidad societal.
[1] Alexander, Jeffrey C. op. Cit. P.39
[2] Freud, Sigmund. “Esquema del psicoanálisis”. Editorial Paidos, México, 1999. P.14
[3] Para la teoría psicoanalítica esto resulta muy importante, ya que es precisamente en el periodo infantil en donde se generan los principales traumas y represiones que podrán afectar a la personalidad más adelante. Freud, Sigmund. Op. Cit. P.102
[4] Parsons, Talcott. “El Sistema Social” Alianza Editorial, Madrid, España, 1999. P.20

Pavel Nicola Morales Bustamante
2.0. Crítica a las Sociedades Occidentales
En su texto, “Las teorías sociológicas desde la segunda guerra mundial”, en los capítulos II, III y IV, Jeffrey C. Alexander desarrolla a grandes rasgos lo que es la teoría de Parsons, en donde además establecerá una critica a las sociedades occidentales, y el tipo de progreso que estas cultivan. Esta crítica se puede relacionar con la crítica al utilitarismo que establece Parsons, y que desarrollamos en el primer punto de este trabajo.
Recordemos aquí que el periodo en que Parsons se encuentra desarrollando su obra, es precisamente post-crisis económica del año 1929, en la entre-guerra, la llegada de una producción fordista en la industria, el Estado de Bien Estar, el sindicalismo, etc., es decir, un contexto marcado por significativas transformaciones sociales. Su obra, por lo tanto, esta planteada de manera crítica a la intensa crisis social de estos tiempos. Las sociedades occidentales, influenciadas claramente por el liberalismo decimonónico, presentan tanto una ideología como una teoría simplista, que no logra comprender la complejidad de estas transformaciones, poniendo en peligro la integridad del individuo. J.C. Alexander señalara con respecto al dilema que se encuentra planteando Parsons que: “La sociedad occidental deposita una gran fe en la integridad del individuo y su capacidad de raciocinio, pero ambos objetos de esta fe tradicional han sufrido un duro revés durante los acontecimientos de la entreguerra”[1], un poco más adelante agregara “Según Parsons, el utilitarismo, una teoría individualista y racionalista hasta la médula, es omnipresente en el pensamiento social occidental”[2]. Alexander explicara esta omnipresencia del utilitarismo, debido a que en una sociedad más o menos moderna esta ideología se encuentra arraigada en el sentido común de la vida cotidiana. Sin embargo, esto no significa que la teoría social deba seguir esta misma línea; “Pero el sentido común y la ideología no deberían definir la teoría social. Más aun, Parsons entiende que hay que separarlas claramente.”[3]
J.C. Alexander en el capítulo III, al pasar al análisis de la teoría tri-sistémica en Parsons, profundiza la crítica a las sociedades occidentales. Para entender este punto, debemos hacer mención de la perspectiva tri-sistémica. Parsons hablara de 3 sistemas que se encuentran íntimamente interrelacionados: 1) El sistema Social, el cual alude a la interdependencia de las personas; 2) el sistema de la personalidad, los rasgos individuales, las orientaciones y motivaciones, que también refiere a las expectativas; y 3) el sistema cultural, las normas y valores que regulan y guían la conducta del individuo, el cual va internalizando y manteniendo pautas culturales. Cada uno de estos sistemas no podría existir sin los otros dos, pero al mismo tiempo no debemos reducirlos a lo mismo.
Es precisamente en base a esta interpenetración del sistema social, de la personalidad y de la cultural, que Alexander crítica a las sociedades occidentales y el desarrollo que cultivan: “si observamos la historia de las sociedades occidentales, y las sociedades en desarrollo que hoy están en proceso de modernización, vemos que los niveles analíticos de cultura, sociedad y personalidad a menudo se corresponder con niveles desparejos de desarrollo empírico, y que en vez de interrelaciones complementarias hay tensión y desequilibrio.”[4] Es decir, que si consideramos que en el pensamiento occidental existe una omnipresencia de la ideología utilitarista, entonces no se tiene en cuenta la interdependencia de estos sistemas; nisiquiera se tiene en cuenta su existencia. De esto se sigue, que al momento de apreciar el desarrollo empírico no halla correspondencia entre los sistemas, y se encuentren a niveles desparejos, lo que se traduce en tensión y desequilibrio. Como ya hemos señalado anteriormente, la teoría utilitarista no logra ver la complejidad que hay en esto, y simplifica la explicación para comodidad de su propia teoría. Por lo tanto, la sociedad occidental cultiva un progreso en donde los distintos sistemas se encuentras en tensión y desequilibrio, lo que pone en peligro al orden social, ya que genera desviaciones[5].
Para comprender lo que significa esta tensión y desequilibrio, J.C. Alexander trabaja con algunos ejemplos. Señala que en el siglo XVIII en Francia, comenzó a ingresar a importantes áreas de mundo intelectual la idea de libertad (al sistema cultural), mientras que la mayoría del sistema social se mantenía organizado a partir de feudos y de la aristocracia, la cual negaba la libertad de los sectores de la sociedad mas comprometidos culturalmente. Alexander señalara que es posible analizar la revolución francesa a partir de esta lectura.
Hoy en día, podemos pensar este desequilibrio en la sociedad chilena, por ejemplo en la educación. Gran parte de los estudiantes en chile se encuentran influenciados por la idea de des-mercantilizar la educación (como una influencia cultural), mientras que el sistema social sigue organizado en su mayoría en educación privada o subvencionada. Haciendo un paralelo con la revolución francesa, podríamos decir que un cambio de la estructura de la educación en Chile, pasara en gran medida por el compromiso que logren adoptar los estudiantes, o la sociedad chilena en general, en torno a la des-mercantilización de la educación. Aunque bien, desde Parsons este cambio deberá ser efectuado paulatinamente si se desea mantener el orden social; inclusive es deseable que existan manifestaciones sociales como las marchas, ya que eso permite la movilidad e innovación, realizando cambios en sentido normativo.

Pavel Nicola Morales Bustamante
1.3. Categorías Residuales
Como vimos en la crítica al utilitarismo, lo que Parsons intenta hacer es una reformulación del liberalismo, en donde su propuesta teórica intenta separarse de una acción orientada solo por el fundamento de una naturaleza humana, como plantearía los contractualitas. Esta separación, también se refleja en la idea de un planteamiento teórico que intente ser totalizante. O dicho de otra manera; Seguida de la crítica que Parsons establece al Utilitarismo, también podríamos atribuirle a este autor, una crítica a los Dogmatismo del sistema o a la ingenuidad intelectual de algunos autores que pretende establecer sistemas teóricos completamente cerrados, que pasan por alto la existencia de categorías negativas.
En el tercer punto de la introducción al texto “Estructura de la Acción Social ” Parsons utiliza una metáfora muy ilustrativa para entender el significado y la relevancia de estas categorías negativas, o bien, categorías residuales. “Al mismo tiempo la estructura del propio esquema conceptual centra inevitablemente el interés sobre una limitada gama de hechos empíricos. Cabe considerar a estos como una zona brillantemente iluminada por un reflector y rodeada de basta oscuridad”[1], es precisamente esta oscuridad la que correspondería a las categorías residuales, como lo que se escapa al esquema conceptual el cual ya tiene contenidas determinadas categorías positivas. Pero la cita continua “Sucede que lo que cae fuera de la zona iluminada no se ve realmente hasta que el reflector se mueve, viéndose entonces solo lo que cae dentro del área sobre la que se proyecta la luz”[2]. Es decir, que aunque las categorías residuales están fuera del esquema conceptual, podrían llegar a estar dentro de éste, pero esto solo porque el “reflector” se ha movido, donde esa nueva “zona iluminada” también estará rodeada de “oscuridad”. Parsons nos advierte que esta oscuridad siempre estará ahí, debido a la necesidad lógica de los sistemas de hacerse teóricamente cerrados. Sin embargo, más adelante también no señalara que en la medida en que la ciencia “progresa”, las categorías residuales serán posibles ser abarcadas por otros esquemas conceptuales.
Es importante señalar, para entender la crítica a los dogmáticos del sistema, que estas categorías aunque sean denominadas como negativas, no significa que carezcan de importancia. Para los autores ingenuos estas categorías son tratadas despectivamente, y para los dogmáticos de sistema inclusive son negadas. Para Parsons en cambio, es importante considerar la existencia de las categorías residuales, inclusive deberá ser plausible la labor de aquellos autores que las explicitan. Si recordamos que Parsons desea separarse de las ideas utilitaristas, en el mismo sentido desea recalcar la posibilidad de movilidad y transformación de las propuestas teóricas; en esta movilidad se expresa precisamente la libertad del agente. Aunque bien la idea de movilidad y transformación pensado como un proceso paulatino, en el sentido kantiano[3], siempre en un orden social. Desde los esquemas conceptuales, lo que permitiría esta movilidad seria precisamente las categorías residuales.
Lo que esta latente en este planteamiento es la idea de hegemonía; Las categorías residuales serian categorías que perdieron hegemonía; o bien, que eventualmente podrían luchar por ella. Pero como señalamos anteriormente, desde una lógica kantiana, Parsons dirá que esto siempre deberá operar dentro de los marcos normativos, o sino estas serán controladas, pues no responden a las expectativas de roles de la gente.
[1] Parsons, Talcott. “La estructura de la acción social” ”, Ediciones Guadarrama, Madrid, España, 1968. P.50
[2] Ibidem
[3] Recordemos la idea del uso público y el uso privado de la razón, donde las ideas pueden ser discutidas desde el mundo de lectores (uso publico), que no corrompa el orden social o abuse de su rol social (limite del uso privado). Véase Kant, Inmanuel. “En Defensa de la Ilustración ”, Editorial Alba, España, Barcelona, 1999.
Pavel Nicola Morales Bustamante
1.2. El Acto-Unidad
Lo que Parsons comienza a elaborar en este texto es un marco voluntarista de la acción, lo que después se va a plasmar en un modelo hipotético deductivo; el acto-unidad. Es importante señalar que el trabajo que emprende este autor esta sustentado desde lo que el denomina un realismo analítico, estos es, un corpus teórico, un conjunto de presupuestos lógicamente relacionados, donde lo que interesa es su coherencia lógica. Esto refleja una especie de confianza en que mientras mejor sea armado el corpus teórico, es decir, el realismo analítico, mayor será el grado de predictibilidad que podrá alcanzar.
La propuesta de Parsons esta directamente influenciada por la teoría de Max Weber. Podemos ver reflejado esto en la noción de tipos ideales como realismo analítico, en donde podríamos atribuir el origen del acto-unidad a la obra de Max Weber sobre la acción social. Si pensamos detenidamente, el término de acción tiene una connotación muy diferente a la de conducta; Por un lado, la conducta implica una respuesta mecánica a los estímulos, mientras que la idea de acción implica un proceso mental activo y creativo. Esta diferencia resulta pertinente para establecer una distinción de la teoría de la acción de Parsons con el conductismo, e inclusive, siguiendo la crítica señalada en el punto anterior, la propia idea de acción realiza una separación de las teorías utilitaristas.
El acto de unidad es la unidad más pequeña del sistema de acción, lo que no quiere decir, desde el punto de vista de la teoría de la acción, que no sea una unidad analizable o separable, sino que es todavía un complejo. El acto-unidad, en tanto acción, es producido por un agente o actor; La acción se desenvuelve al interior de una situación, en donde podemos hablar de actor/situación. La acción además siempre esta orientada hacia un fin[1], lo cual nos dice que la orientación es hacia el futuro, lo que manifiesta expectativas de lo que el agente espera que llegue a suceder; es decir, que la acción se relaciona con la búsqueda de optimas gratificaciones o evitación de privaciones.
En la relación entre el actor y la situación, la acción se encuentra limitada por la situación, la cual implica objetos de orientación que el actor podría o no controlar, pero que guían a la acción en tanto orientación. Dentro de la situación se presentan tres clases distintas de objetos, en donde el agente responde de manera distinta a cada uno de estos y a las clases de ellos; Objetos sociales, un actor o colectividad; físicos, entidades empíricas que no interactúan con el actor, se traducen en medios y condiciones de la acción; y culturales, aquellas ideas o creencias que no se encuentran internalizadas en la estructura de la personalidad. La situación a su vez puede descomponerse en dos elementos: Por un lado en aquello en los que la agencia no tiene control, a los cuales denominaremos condiciones de la acción; y por otro lado, aquellos elementos a los cuales la agencia si puede controlar, y llamaremos medios para la acción.
Es importante agregar además, que el actor en su desarrollo de la acción posee tres diferentes tipos de orientaciones motivacionales: Por un lado la orientación cognoscitiva, catetica, evaluativa[2].
Para ir puntualizando, debemos considerar que el acto de unidad, en tanto unidad, implica la relación de todos los elementos que hasta ahora hemos expuesto. Como señalamos anteriormente, aunque el acto de unidad sea el elemento más pequeño de los sistemas de acción, sigue siendo un complejo.
Lo que es importante dentro de este esquema, siguiendo la línea de la crítica al utilitarismo, es que en la acción existe una orientación normativa, la cual nos dice que existen pautas culturales a las cuales la acción debe seguir. En sentido kantiano, es este el límite de la libertad de la gente, en el sentido de que no puede estar hiper-ventilando cualquier cosa. “O sea, que en la elección de medios alternativos para el fin, en la medida en que la situación permite alternativas, hay una orientación normativa de la acción ”[3]. La acción no puede ir más allá de las condiciones que ofrece la situación, como señalamos más arriba, la acción se vería limitada; aquí se expresa un claro conflicto entre medios y condiciones.
En este punto se hace preciso referirnos a la idea de normatividad. Como señalamos en un principio, no podemos reducir lo normativo a la norma, ya que eso seria restaurar una teoría utilitarista de la acción. Lo normativo no quiere decir estatizidad, inamovilidad; sino que por el contrario, lo normativo apunta a que existe movimiento, innovación e interpretación en el agente. Al pensar en lo normativo, debemos pensar en orientaciones de sentido. En el apartado A del segundo capítulo de La Estructura de la acción social, Parsons se refiere a lo normativo como un sentimiento a que algo es un fin en si mismo, para uno o más personas, independiente del status que esta o estas posean:
“A los efectos del presente estudio, se utilizara el termino Normativo como aplicable a un aspecto, arte o elemento de un sistema de acción si, y solo en la medida en que, se pueda considerar que manifiesta, o implica de otro modo, un sentimiento atribuible a uno o más actores de que algo es un fin en sí, prescindiendo de su status como medio para cualquier otro fin: 1) para los miembros de una colectividad; 2) para alguna porción de los miembros de una colectividad; o 3) para la colectividad como unidad.” [4]
Parsons hablara de tres tipos de orientaciones normativas, las cuales se pueden dividir en tres: 1) la orientación Cognitiva; la cual se encuentra regulada por el sistema de creencias; 2) la orientación apreciativa, que esta orientada por el sistema simbólico; y por último 3) la orientación moral, que esta regulada por el sistema integrativo.
Junto a la orientación normativa, Parsons también hablara de la orientación expresiva, en donde ya no se hace referencia al fin mismo de la acción y a su relación temporal hacia el futuro, sino que más bien como una orientación encaminadora, enfocada hacia la gratificación o deprivación: “Aquí la orientación primaria no es el logro de una meta anticipada para el futuro, sino la organización de la corriente; de gratificaciones (y desde luego el evitar las deprivaciones que amenazan) .”[5]
Nos encontramos finalmente con que el equilibrio de los aspectos normativos y expresivos, implicaría una correspondencia entre las pautas culturales que sigue el actor, con la búsqueda de gratificaciones. Esto se puede traducir en un Equilibrio entre actor/situación que puede hacer que la acción termine teniendo una función social. Este equilibrio generara roles sociales, los cuales permiten mantener un orden social descontractualizado.
Pavel Nicola Morales Bustamante
1.1. Crítica al Utilitarismo-Atomismo
En su texto, “La estructura de la acción social”, Parsons desea formular una teoría de la acción, en donde en primera instancia se encuentra discutiendo con los autores del liberalismo clásico, los contractualitas y bien con todos aquellos a los que acusa de utilitaristas. Siguiendo la misma línea de Max Weber, Parsons intenta hace un rescate del sujeto, de la integridad del individuo, el cual estaba negado por las teorías utilitarias, intentando en esta tarea hacer una reformulación del liberalismo. Ósea, uno de los elementos que Parsons extrae del liberalismo clásico, es la idea de libertad. Este autor intenta pensar la libertad del agente, que desde la visión utilitaria era imposible imaginar.
El utilitarismo correspondería a un atomismo, al que Parsons describiría como: “…la fuerte tendencia a considerar principalmente las propiedades de actos unidad conceptualmente aislados y a inferir las propiedades de los sistemas de acción solo mediante un proceso de generalización directa a partir de estos ”[1]. Esto significa que existe una tendencia a considerar la acción humana a partir de las características más simples y obvias, que han sido generalizadas, consideradas como universales.
Parsons acusara que en el utilitarismo existe una insistencia a que la acción esta guiada por normas que exigen una completa racionalidad y eficacia. Esto conlleva a que las condiciones externas cobraren mayor relevancia, ya que no se puede medir la eficacia del aspecto subjetivo. Jeffrey C. Alexander también lo advierte: “Como el actor racional esta orientado solamente hacia la situación, toda referencia a su subjetividad queda excluida”. [2] Entonces la imposibilidad del utilitarismo de pensar la libertad del sujeto, se encuentra precisamente porque en estas teorías no hay sujeto. Aquí la acción esta preestablecida, el fin de la acción se encuentra racionalmente determinado de antemano. De esto se sigue que cualquier intento de pensar al sujeto se vea imposibilitado; ya sea por una determinación exterior (condiciones materiales), o bien, una determinación interior que trasciende a todas las personas (instintos biológicos o naturaleza humana).
Para el utilitarismo se presentaría un dilema, al cual Parsons llamo; Dilema utilitarista. Este dilema consistiría que por un lado, cuando las teorías utilitaristas al intentar pensar al sujeto o la libertad, deben mantenerse individualistas. Mientras que al momento de intentar explicar el orden social positivamente deben suprimir al sujeto y sobre-determinar la acción en base a los instintos biológicos o las condiciones materiales.
Esta crítica esta dirigida claramente, por un lado, a los economistas clásicos, los cuales señalan que la oscilación de los precios determinara la acción del agente en el mercado. Pensemos en la idea de la mano invisible del mercado de Adam Smith. Lo que plantea este autor es que el mercado tiende al equilibrio por si solo, debido a la competencia de la oferta y la naturaleza de la demanda. Los precios se determinarían automáticamente en la relación oferta-demanda. Si un negocio tiene los productos muy caros, entonces los clientes no lo compraran y buscaran precios más bajos; entonces, si dicho negocio no desea quebrar deberá bajar sus precios. Es decir, lo que plantearían el liberalismo clásico, es que tanto la oferta y la demanda se regirían por instintos biológicos propios al ser humano, por una naturaleza humana; esta nos dice que el ser humano es naturalmente egoísta, individualista y que siempre desea maximizar sus beneficios. Para Parsons esta es una teoría simplista, la cual no logra ver la complejidad de la acción humana. Señala además, que el individualismo, que sostiene la teoría económica clásica, significa atomismo, y de esta manera el orden social se vuelve aleatorio e impredecible.
Pensando desde la teoría voluntarista de Parsons, si los supuestos de la economía clásica fueran ciertos, entonces la publicidad no tendría mayor labor que simplemente exponer precios bajos para captar demanda. Sin embargo lo que en este trabajo entra en juego no consiste solo en exponer el pecio, sino que la publicidad tiene la tarea de llegar a la gente, lo que significa lograr una introyección simbólica del producto[3].
La crítica al utilitarismo también esta dirigida a los contractualistas. Pensemos por ejemplo en Thomas Hobbes y su texto “El leviatán”. El Estado reviviría la imagen de esta criatura mítica, donde cumplirá la función de resguardar el orden social, el cual se encuentra amenazado por la naturaleza humana. Hobbes plantearía que el hombre es violento por naturaleza, donde no hay posibilidad de norma moral en el sujeto, y seria necesario un contrato social, resguardado por el Estado, para mantener el orden. Parsons lo que quiere es descontractualizar el orden social, para ello no debemos pensar la norma igual a normatividad. En la propuesta de Parsons la idea de normatividad cobra real importancia. Lo normativo no se refiere a una estructura social fija o un principio estático, sino que todo lo contrario; lo normativo quiere decir movilidad, innovación e interpretación. La propuesta general de Parsons es la generalización de patrones normativos de conducta, en donde el orden social puede ser pensado desde el equilibrio entre Alter y Ego, o bien, entre actor e institución. Pensar lo normativo como lo mismo que la norma, es reponer una teoría utilitaria del orden social.
Inclusive acusa al Marxismo como Utilitarista, señalando que en esta teoría la acción se encontraría sobredeterminada por la contradicción capital-trabajo. La acción de los trabajadores sería determinada por las condiciones materiales, por lo que en tanto trabajador formaría parte del proletariado, y por ende significaría la misma acción. Esta crítica de Parsons al Marxismo, es precisamente lo que otos autores le acusara al estructuralismo marxista.
En este primer texto Parsons intenta concilia ambas perspectiva, las teorías instrumentales e idealistas, en lo que el llamara el acto-unidad. Se propone restaurar la agencia humana y su capacidad de interpretación, además de la libertad del agente que estará siempre supeditada al orden social y las pautas morales. Señala la importancia de reconocer aquí el significado de las acciones no racionales y los procesos normativos, ya que esto permitirá llevar a la construcción de un “estructuralismo volunatrista”, donde sea posible comprender la orientación de la acción desde sistemas organizados analíticamente.
[1] Parsons, Talcott. “La estructura de la acción Social”, Ediciones Guadarrama, Madrid, España, 1968. P.91
[2] Alexander, Jeffrey C. “Las teorías sociológicas desde la segunda guerra mundial”. Editorial Gedisa, Barcelona, 1989. P. 30.
[3] Por ejemplo, pensemos en dos productos del mercado del área de bebidas: la bebida Coca-cola y por otro lado, la bebida Ship-cola. La bebida Ship-cola tiene un precio mucho menor que la bebida Coca-cola, a la vez que posee mayor cantidad de bebida y un sabor muy parecido; sin embargo la marca coca-cola a logrado llegar de tal manera a los consumidores a nivel mundial, que es uno de los productos más demandados.
El sistema social expone las interrelaciones entre los subsistemas y es un modo de organización de los elementos de la acción en el que se dan relaciones actor-situación, siendo el protagonista el que orientará sus acciones hacia el logro de sus metas, buscando gratificaciones y evitando privaciones. La sociedad como sistema regula las actuaciones de los hombres manteniendo el equilibrio y el orden.
El sistema general de la acción es un conjunto interrelacionado y jerarquizado de partes que interactúan produciendo un determinado comportamiento. Aquí se da la relación actor-situación. Este sistema está integrado por 4 subsistemas:
1. Social: permite la integración del individuo en la sociedad. Para del proceso de socialización está primero la familia y segundo la escuela. Aquí se hay Instituciones Jurídicas.
2. Personalidad: son los rasgos individuales, las orientaciones y motivaciones para que tiene para logra sus objetivos y metas, relacionado también con las expectativas. Aquí se dan Instituciones Políticas.
3. Cultural: son las normas y valores que regulan y guían la conducta del individuo, el cual va internalizando y manteniendo pautas culturales. Este subsistema está compuesto de símbolos y aquí se desarrollan Instituciones Educativas.
4. Biológico: es una especie tipo organizada. Tiene como función la adaptación del individuo y ayudar a suplir las necesidades básicas de él. Aquí se dan las Instituciones Económicas.
En cuanto al marco de referencia de la acción es donde el individuo se va a mover, con fines y objetivos, en un determinado lugar y donde cada individuo posee status y roles. Hay tres factores a tener en cuenta dentro de la acción:
1. Cognitivos: son las alternativas que tiene el actor para realizar una determinada acción (interés) y está relacionado con el conocimiento. Son Factores Racionales.
2. Catéticos: son los deseos, impulsos, sentimientos que hacen que el actor realice una determinada acción. Estos No Son Factores Racionales.
3. Evaluativos: son estándares éticos, religiosos a partir de los que el actor evalúa las alternativas que tiene para realizar una acción. Son Factores Racionales.
El actor orienta sus acciones en un marco de ROL Y STATUS:
• Rol: papel que el individuo desempeña dentro del sistema social de acuerdo a su status y en relación con los otros. Es un Aspecto Procedimental.
• Status: posición que tiene el individuo dentro de la sociedad y determinado por ella, la cual envuelve sus roles, y en relación con el juego de expectativas, gratificaciones y recompensas. El individuo puede tener diferentes status de acuerdo a la posición que tendrá dentro de la sociedad, y por lo tanto tendrá diferentes roles.
A partir de aquí se plantean expectativas de rol con respecto a los otros en una relación EGO (actor que se toma como referencia a si mismo, puede ser un solo individuo o un colectivo) – ALTER (actor que toma a otros como punto de referencia). Estas expectativas están definidas por criterios de valor institucionalizados. Así el actor organiza sus conductas y orienta las del resto según expectativas, y con una motivación adecuada por parte de ambos se producen relaciones, con sanciones positivas o negativas que determinan si la relación satisface o no las expectativas y lleva o no al orden social. Cuando las expectativas de rol no son satisfechas correctamente se producen tensiones que llevan a conductas lesivas o desviaciones, para esto la sociedad debe aplicar los mecanismos necesarios para encarrilar dicha desviación y para que el individuo se adapte. O bien estas conductas lesivas pueden ser acumuladas y producir un cambio en la estructura, que no por ello es ruptura.
Un individuo puede tener múltiples roles que al ser gratificados provocará optimismo y expectativas de movilidad social ascendentes, logrando así mantener una integración social.
La socialización es la integración del individuo en la sociedad, y para lograrlo se dan dos procesos:
• Internalización: el individuo incorpora las pautas, normas y valores del sistema cultural, es decir las “hace suyas”. Aquí los valores culturales del subsistema cultural se plasman e interiorizan en el de la personalidad.
• Institucionalización: valores y normas culturales convertidas en instituciones, las que permiten mantener el orden social entre los individuos. Este proceso se da entre el subsistema cultural y el subsistema social.
Parsons utiliza 5 variables pautas, que son parejas dicotómicas, para manifestar el paso de las sociedades primitivas a la sociedad moderna. Ellas son:
1. Cualidad – Realización: referido a si el rol o status es adscrito o adquirido, es decir se da el paso de una sociedad donde los roles y status son impuestos por herencia a una sociedad donde se los puede adquirir por medio del trabajo. La cualidad sería el rol/status adscrito y la realización el rol/status adquirido.
2. Auto orientación – Orientación colectiva: referido a como actúa el actor dentro de la sociedad, por intereses propios o por intereses de la comunidad. Lo primero, es decir la persecución del interés privado es propio de la sociedad moderna. Un ejemplo de auto orientación sería un comerciante, y un ejemplo de orientación colectiva sería un médico.
3. Universalismo – Particularismo: refiere a las metas y fines a los cuales va a llegar el autor, hace hincapié a si involucra o no al ego y tiene relación con la orientación catética de la acción. En el universalismo no se involucra al ego (es decir es una cuestión objetiva) y en el particularismo si (es una cuestión subjetiva).
4. Especificidad – Difusividad: referidos a los roles, donde el actor es proveedor de muchos servicios o de servicios especializados. Un ejemplo de especificidad sería la relación cliente-vendedor, y un ejemplo de la difusividad sería el matrimonio.
5. Afectividad – Neutralidad afectiva: hace referencia a las expectativas de rol que tiene un individuo de otro. Aquí se habla de una “perdida” de afecto o el no tenerlo en consideración para ciertas cuestiones. Un ejemplo de afectividad sería una relación de pareja, pero un efecto de neutralidad afectiva sería la relación entre un docente y sus alumnos, o bien el elegir a un compañero de trabajo no ya por amistad sino por conveniencia.
En cuanto al problema del orden, surge de cómo integrar las motivaciones de los actores con criterios normativos-culturales orientados hacia un valor. Por lo tanto se dan dos planos:
• el de la adaptación, la cual se obtiene por los mecanismos adecuados que permitan adaptar al individuo con la sociedad, pero éste no siempre funciona.
• el de la desviación, para lo cuál se deben usar mecanismos de control y ajustes, y se da cuando no existe una motivación adecuada en la relación ego-alter, por lo que se producen conductas lesivas, es decir se interfiere en el rol de la otra persona, por lo que se van acumulando tensiones que pueden llevar al cambio.
La anomia para Parsons no es un problema, ya que se encuentra implícita, ésta se da cuando no se garantiza el orden social, y para salir de ella se precisa que las instituciones establezcan y mantengan el orden. Dichas instituciones deben indicar lo que se puede o debe hacer y lo que no, con el fin de garantizar el equilibrio dentro de la sociedad. Ellas forman parte del sistema de control social dentro del sistema social, y son las que apalean el cambio, el cual para el autor es gradual.
El sistema general de la acción es un conjunto interrelacionado y jerarquizado de partes que interactúan produciendo un determinado comportamiento. Aquí se da la relación actor-situación. Este sistema está integrado por 4 subsistemas:
1. Social: permite la integración del individuo en la sociedad. Para del proceso de socialización está primero la familia y segundo la escuela. Aquí se hay Instituciones Jurídicas.
2. Personalidad: son los rasgos individuales, las orientaciones y motivaciones para que tiene para logra sus objetivos y metas, relacionado también con las expectativas. Aquí se dan Instituciones Políticas.
3. Cultural: son las normas y valores que regulan y guían la conducta del individuo, el cual va internalizando y manteniendo pautas culturales. Este subsistema está compuesto de símbolos y aquí se desarrollan Instituciones Educativas.
4. Biológico: es una especie tipo organizada. Tiene como función la adaptación del individuo y ayudar a suplir las necesidades básicas de él. Aquí se dan las Instituciones Económicas.
En cuanto al marco de referencia de la acción es donde el individuo se va a mover, con fines y objetivos, en un determinado lugar y donde cada individuo posee status y roles. Hay tres factores a tener en cuenta dentro de la acción:
1. Cognitivos: son las alternativas que tiene el actor para realizar una determinada acción (interés) y está relacionado con el conocimiento. Son Factores Racionales.
2. Catéticos: son los deseos, impulsos, sentimientos que hacen que el actor realice una determinada acción. Estos No Son Factores Racionales.
3. Evaluativos: son estándares éticos, religiosos a partir de los que el actor evalúa las alternativas que tiene para realizar una acción. Son Factores Racionales.
El actor orienta sus acciones en un marco de ROL Y STATUS:
• Rol: papel que el individuo desempeña dentro del sistema social de acuerdo a su status y en relación con los otros. Es un Aspecto Procedimental.
• Status: posición que tiene el individuo dentro de la sociedad y determinado por ella, la cual envuelve sus roles, y en relación con el juego de expectativas, gratificaciones y recompensas. El individuo puede tener diferentes status de acuerdo a la posición que tendrá dentro de la sociedad, y por lo tanto tendrá diferentes roles.
A partir de aquí se plantean expectativas de rol con respecto a los otros en una relación EGO (actor que se toma como referencia a si mismo, puede ser un solo individuo o un colectivo) – ALTER (actor que toma a otros como punto de referencia). Estas expectativas están definidas por criterios de valor institucionalizados. Así el actor organiza sus conductas y orienta las del resto según expectativas, y con una motivación adecuada por parte de ambos se producen relaciones, con sanciones positivas o negativas que determinan si la relación satisface o no las expectativas y lleva o no al orden social. Cuando las expectativas de rol no son satisfechas correctamente se producen tensiones que llevan a conductas lesivas o desviaciones, para esto la sociedad debe aplicar los mecanismos necesarios para encarrilar dicha desviación y para que el individuo se adapte. O bien estas conductas lesivas pueden ser acumuladas y producir un cambio en la estructura, que no por ello es ruptura.
Un individuo puede tener múltiples roles que al ser gratificados provocará optimismo y expectativas de movilidad social ascendentes, logrando así mantener una integración social.
La socialización es la integración del individuo en la sociedad, y para lograrlo se dan dos procesos:
• Internalización: el individuo incorpora las pautas, normas y valores del sistema cultural, es decir las “hace suyas”. Aquí los valores culturales del subsistema cultural se plasman e interiorizan en el de la personalidad.
• Institucionalización: valores y normas culturales convertidas en instituciones, las que permiten mantener el orden social entre los individuos. Este proceso se da entre el subsistema cultural y el subsistema social.
Parsons utiliza 5 variables pautas, que son parejas dicotómicas, para manifestar el paso de las sociedades primitivas a la sociedad moderna. Ellas son:
1. Cualidad – Realización: referido a si el rol o status es adscrito o adquirido, es decir se da el paso de una sociedad donde los roles y status son impuestos por herencia a una sociedad donde se los puede adquirir por medio del trabajo. La cualidad sería el rol/status adscrito y la realización el rol/status adquirido.
2. Auto orientación – Orientación colectiva: referido a como actúa el actor dentro de la sociedad, por intereses propios o por intereses de la comunidad. Lo primero, es decir la persecución del interés privado es propio de la sociedad moderna. Un ejemplo de auto orientación sería un comerciante, y un ejemplo de orientación colectiva sería un médico.
3. Universalismo – Particularismo: refiere a las metas y fines a los cuales va a llegar el autor, hace hincapié a si involucra o no al ego y tiene relación con la orientación catética de la acción. En el universalismo no se involucra al ego (es decir es una cuestión objetiva) y en el particularismo si (es una cuestión subjetiva).
4. Especificidad – Difusividad: referidos a los roles, donde el actor es proveedor de muchos servicios o de servicios especializados. Un ejemplo de especificidad sería la relación cliente-vendedor, y un ejemplo de la difusividad sería el matrimonio.
5. Afectividad – Neutralidad afectiva: hace referencia a las expectativas de rol que tiene un individuo de otro. Aquí se habla de una “perdida” de afecto o el no tenerlo en consideración para ciertas cuestiones. Un ejemplo de afectividad sería una relación de pareja, pero un efecto de neutralidad afectiva sería la relación entre un docente y sus alumnos, o bien el elegir a un compañero de trabajo no ya por amistad sino por conveniencia.
En cuanto al problema del orden, surge de cómo integrar las motivaciones de los actores con criterios normativos-culturales orientados hacia un valor. Por lo tanto se dan dos planos:
• el de la adaptación, la cual se obtiene por los mecanismos adecuados que permitan adaptar al individuo con la sociedad, pero éste no siempre funciona.
• el de la desviación, para lo cuál se deben usar mecanismos de control y ajustes, y se da cuando no existe una motivación adecuada en la relación ego-alter, por lo que se producen conductas lesivas, es decir se interfiere en el rol de la otra persona, por lo que se van acumulando tensiones que pueden llevar al cambio.
La anomia para Parsons no es un problema, ya que se encuentra implícita, ésta se da cuando no se garantiza el orden social, y para salir de ella se precisa que las instituciones establezcan y mantengan el orden. Dichas instituciones deben indicar lo que se puede o debe hacer y lo que no, con el fin de garantizar el equilibrio dentro de la sociedad. Ellas forman parte del sistema de control social dentro del sistema social, y son las que apalean el cambio, el cual para el autor es gradual.

