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En toda la obra de Emilio Durkheim se revela su interés por el análisis de las diferentes dimensiones de lo político, pero en los cursos reunidos bajo el título “Lecciones de sociología. Física de las costumbres y del derecho” fue donde esa preocupación se presentó de una manera más sistemática. Los objetivos académicos de sus reflexiones no se disociaron en ningún momento de su voluntad de intervenir en los debates políticos de su tiempo. Los artículos “El individualismo y los intelectuales” y “La elite intelectual y la democracia”, que publicamos en este libro, son un ejemplo del modo en que nuestro autor participaba de las confrontaciones políticas e ideológicas contribuyendo a elevar el nivel de las mismas. Marcel Mauss escribía en la introducción (incluida en este volumen) a las tres primeras Lecciones editadas por primera vez en la Revue de Métaphysique et de Morale, Juillet et Octobre 1937 : En tiempos de soviets, de corporaciones de todo tipo, de corporativismos de todas las especies, en tiempo de golpes tácticos, de políticas sistemáticamente opuestas, de instituciones radicales, de revoluciones y de reacciones feroces, no podemos reservarnos sólo para nosotros el conocimiento del pensamiento de Durkheim sobre estos problemas”.
Tesis doctoral en la que se sostiene que la sociedad no es una realidad sui generis producida por los seres humanos al asociarse. Es también, por decirlo así, la garante de la civilización. Todos esos hechos sociales de creación colectiva son quienes poseen la llave del progreso humano. Fuera de la sociedad, sin vida social, aislado de los demás, el hombre, dice Durkheim, no habría superado el nivel de la animalidad, apenas se diferenciaría de otros animales. Además, si la sociedad no se proyecta sobre el individuo a través de esa coacción que el hecho social ejerce sobre sus formas de actuar y de pensar, el ser humano carece de otra norma de actuación que no sea el egoísmo, los impulsos de su particularidad. Así pues, el ser humano aparece como el resultado de una permanente tensión entre, de un lado, lo social, aquello que recibe de la sociedad, y de otro, lo individual: lo primero tiende a imponer a cada cual modos de pensar y de actuar que le abran la vía de la civilización. lo segundo tiende a no conocer otros límites que la propia particularidad, siendo el resultado la desaparición de vida social.
A partir de lo normal, Durkheim analizará lo patológico. Las sociedades modernas están enfermas porque padecen anomia, vale decir, desintegración de las normas que aseguran el orden social. Frente a la masa de hombres que representa una nación moderna, el individuo forzosamente tiene que sentirse solo: el suicidio emanará entonces de causas sociales y no individuales.
Aquí se distinguen tres tipos de suicidios: el egoísta, resultado de la comprobación de que la vida ha perdido su razón de ser; el altruista, que se explica por el respeto hacia una presión social exterior al individuo, y el anómico, que aparece cuando las normas de una sociedad no armonizan con los valores individuales.
Aquí se distinguen tres tipos de suicidios: el egoísta, resultado de la comprobación de que la vida ha perdido su razón de ser; el altruista, que se explica por el respeto hacia una presión social exterior al individuo, y el anómico, que aparece cuando las normas de una sociedad no armonizan con los valores individuales.
Considerada por algunos especialistas como la obra maestra de su autor, Las formas elementales de la vida religiosa resume el enfoque durkheimiano y ejemplifica claramente su visión del mundo social. En este trabajo sobre la religión primitiva, Durkheim (1858-1917) realiza una excelente descripción de la cultura y la sociedad de los aborígenes australianos. Santiago González Noriega señala en su prólogo el interés de esta obra como teoría de la «unidad grupal» y del simbolismo, a la vez que destaca algunas de sus tesis básicas, como «la búsqueda de un equivalente funcional de las viejas religiones en nuestras sociedades laicas contemporáneas» y «la relación estrechísima entre la delimitación de grupos humanos y el sistema de creencias compartidas por sus miembros que se hacen visibles en símbolos sensibles».
Las Reglas del Método Sociológico es una obra de lectura obligada para quienes estén interesados en las ciencias sociales y, en general, para aquellos que aspiren a entender el pensamiento contemporáneo. Se la ha comparado a lo que en el terreno de la filosofía general representa El discurso del método de Descartes. En ella se afirma que la autonomía de una ciencia depende de la delimitación de su objeto y de la definición de sus reglas metódicas: el objeto de la sociología son los hechos sociales y las reglas se refieren a la observación de los mismos, a la distinción entre lo normal y lo patológico, a la clasificación de los diversos tipos de sociedad y al empleo de las pruebas en sociología. El Estudio Preliminar de esta edición pone el acento en hacer ver la confluencia entre la sociología alemana y la francesa, resumiendo, a la vez, las claves interpretativas de la obra.
En su obra “El suicidio”, establece que el suicidio es todo caso de muerte que resulte, directa o indirectamente, de un acto, positivo o negativo, realizado por la victima misma, sabiendo ella que debía producir ese resultado. Este importa a la sociología porque no es un hecho aislado e individual, sino que es un hecho social, es decir la fuerza que lo determina es social o son situaciones sociales su punto de partida. Establece también que cada sociedad esta predispuesta a producir un determinado contingente de muertes voluntarias, y son los datos estadísticos los que expresan esta tendencia, que es propia de cada sociedad, ya que los suicidios se modifican como la peculiaridad social misma. Aquí la sociedad es un poder regulador, puesto que no hay nada en el individuos que pueda fijarle limites a sus pasiones, solo ella es el único poder moral superior y exterior al individuo, y cuya superioridad éste acepta, por lo tanto la sociedad es la autoridad necesaria para declarar el derecho y marcarle un limite a las pasiones.
Si las crisis industriales o financieras aumentan los suicidios no es por lo que empobrecen, puesto que las crisis de prosperidad tienen el mismo resultado, sino es porque son crisis, es decir perturbaciones del orden colectivo, y toda ruptura del equilibrio dada por súbitas transformaciones empuja a la muerte voluntaria. Y si la pobreza protege contra el suicidio es porque por si misma es un freno, ya que cuanto menos se posee, menos se intenta extender el círculo de sus necesidades. En cambio la riqueza por los poderes que confiere, da la ilusión de que una se engrandece por si mismo, y se desea cada vez más, siendo que cada logro que se obtiene para insuficiente, esto lleva a un circulo vicioso de querer cada vez más cosas, y cualquier obstáculo o limitación se hace insoportable.
Hay una esfera en la vida donde la anomia se encuentra en estado crónica bajo la forma de crisis agudas: la del mundo del comercio y la industria. El progreso económico ha consistido en libertar las relaciones industriales de toda reglamentación entonces hay ocurrido que los apetitos que se ponen en juego se encuentran sin ninguna autoridad que los limite, siendo que tiempo atrás eran regulados por poderes morales como las cooporaciones de los oficios (que reglamentaban los salarios, el precio de los productos, la producción, etc), el poder gubernamental (que ahora se ha convertido en un instrumento y servidor de la vida económica) y la iglesia.
Aquí la anomia es entendida como la ausencia de normas morales que contengan al individuo en la sociedad. Esta es principalmente un problema de la sociedad moderna, la cual no ejerce el poder de coacción necesario sobre los individuos.
Durkheim establece tres tipos de suicidios:
1. Suicidio egoísta: exceso de aislamiento del individuo con la sociedad, siendo que no comparte los valores que en ella se dan. Aquí el “yo individual” es superior al “yo social”. Generalmente se da entre los pensadores o entre aquellos que eligen el terreno de las carreras intelectuales.
2. Suicidio altruista: exceso de integración del individuo con la sociedad, es decir está fuertemente ligado a las normas, valores e instituciones de la misma, por lo que va perdiendo su individualidad y capacidad de supervivencia.
3. Suicidio anómico: se cuando la sociedad no tiene la capacidad suficiente para regular a los individuos, además cuando se da un cambio brusco de situación el individuo carece de valores y normas para adecuarse a la nueva situación y para relacionarse con los demás individuos. El sector más atacado es el económico, y quienes más lo sufren son los comerciantes e industriales. Este tipo de suicidio es propio de la sociedad moderna y tiene relación con el suicidio egoísta, ya que en ambos se da la ausencia de la sociedad, pero en el suicidio egoísta es la actividad propiamente colectiva la que falta, y en el anómico es la capacidad de la sociedad para regular y controlar las pasiones individuales.
Si las crisis industriales o financieras aumentan los suicidios no es por lo que empobrecen, puesto que las crisis de prosperidad tienen el mismo resultado, sino es porque son crisis, es decir perturbaciones del orden colectivo, y toda ruptura del equilibrio dada por súbitas transformaciones empuja a la muerte voluntaria. Y si la pobreza protege contra el suicidio es porque por si misma es un freno, ya que cuanto menos se posee, menos se intenta extender el círculo de sus necesidades. En cambio la riqueza por los poderes que confiere, da la ilusión de que una se engrandece por si mismo, y se desea cada vez más, siendo que cada logro que se obtiene para insuficiente, esto lleva a un circulo vicioso de querer cada vez más cosas, y cualquier obstáculo o limitación se hace insoportable.
Hay una esfera en la vida donde la anomia se encuentra en estado crónica bajo la forma de crisis agudas: la del mundo del comercio y la industria. El progreso económico ha consistido en libertar las relaciones industriales de toda reglamentación entonces hay ocurrido que los apetitos que se ponen en juego se encuentran sin ninguna autoridad que los limite, siendo que tiempo atrás eran regulados por poderes morales como las cooporaciones de los oficios (que reglamentaban los salarios, el precio de los productos, la producción, etc), el poder gubernamental (que ahora se ha convertido en un instrumento y servidor de la vida económica) y la iglesia.
Aquí la anomia es entendida como la ausencia de normas morales que contengan al individuo en la sociedad. Esta es principalmente un problema de la sociedad moderna, la cual no ejerce el poder de coacción necesario sobre los individuos.
Durkheim establece tres tipos de suicidios:
1. Suicidio egoísta: exceso de aislamiento del individuo con la sociedad, siendo que no comparte los valores que en ella se dan. Aquí el “yo individual” es superior al “yo social”. Generalmente se da entre los pensadores o entre aquellos que eligen el terreno de las carreras intelectuales.
2. Suicidio altruista: exceso de integración del individuo con la sociedad, es decir está fuertemente ligado a las normas, valores e instituciones de la misma, por lo que va perdiendo su individualidad y capacidad de supervivencia.
3. Suicidio anómico: se cuando la sociedad no tiene la capacidad suficiente para regular a los individuos, además cuando se da un cambio brusco de situación el individuo carece de valores y normas para adecuarse a la nueva situación y para relacionarse con los demás individuos. El sector más atacado es el económico, y quienes más lo sufren son los comerciantes e industriales. Este tipo de suicidio es propio de la sociedad moderna y tiene relación con el suicidio egoísta, ya que en ambos se da la ausencia de la sociedad, pero en el suicidio egoísta es la actividad propiamente colectiva la que falta, y en el anómico es la capacidad de la sociedad para regular y controlar las pasiones individuales.
En “La división del trabajo social”, plantea una hipótesis, la cual establece que se da una “transformación de la solidaridad social, debido al desenvolvimiento cada vez más considerable de la división del trabajo”, es decir que aunque el individuo se haga cada vez más autónomo porque se especializa en determinadas tareas, depende más estrechamente de la sociedad (es cada vez más personal pero más solidario).
La división del trabajo tiene como función crear solidaridad entre los individuos, es decir la necesidad que cada individuo tiene con los otros, para poder, a través de la creciente especialización de cada uno en una tarea especifica y la interdependencia que de ellos resulta, se puede lograr la unidad social.
Durkheim compara dos tipos de sociedades:
1. Sociedad primitiva: posee una solidaridad mecánica, basada en la semejanza de tareas que desarrollan los individuos, esto se debe a los fuertes estados de conciencia colectiva que existe en esta sociedad. Aquí se da el derecho penal, que posee una norma represiva, que consiste en infringirle una pena (daño) a quien ha cometido un crimen en contra de la sociedad, y mientras más fuerte el estado de conciencia colectiva, mayor será la pena para el crimen que atente contra ella.
2. Sociedad moderna: posee un tipo de solidaridad orgánica, donde se da la diferenciación de los individuos ya que se especializan y realizan cada uno determinadas tareas, este se debe a que la conciencia colectiva se ha debilitado por el incremento de la conciencia individual. Aquí se desarrolla el derecho civil, el comercial, el administrativo y el constitucional, que busca reestablecer una situación que ha sido perturbada, donde se establece la norma restitutiva, la cual es un arreglo entre las partes en cuestión.
En cuanto al término conciencia colectiva, se lo entiende como el conjunto de creencias y sentimientos comunes al término medio de los miembros de una sociedad, constituye un sistema determinado que tiene vida propia, y es independiente de las condiciones particulares en que los individuos se encuentran colocados.
La falta de normas morales o sociales que contengan al individuo o el incumplimiento de la misma, así como también el no establecimiento de los lazos de solidaridad entre los individuos de la sociedad (es decir cuando un individuo no necesita de los otros) se conoce como anomia. El remedio para esta enfermedad, propia de las sociedades modernas, es algo que regule lo que antes de la industrialización regulaban instituciones como la iglesia, la familia, el Estado o las corporaciones. Es decir Durkheim propone recuperar algo parecido a esas corporaciones que reunían a trabajadores y empresarios, regulaban los precios, salarios, horas de trabajos, etc, estableciendo instituciones o asociaciones que sean intermediarias y acerquen al individuo con el Estado, y lo guíen y contengan dentro de la sociedad. Estas asociaciones o instituciones serían “cuadros sociales integradores”.
La división del trabajo tiene como función crear solidaridad entre los individuos, es decir la necesidad que cada individuo tiene con los otros, para poder, a través de la creciente especialización de cada uno en una tarea especifica y la interdependencia que de ellos resulta, se puede lograr la unidad social.
Durkheim compara dos tipos de sociedades:
1. Sociedad primitiva: posee una solidaridad mecánica, basada en la semejanza de tareas que desarrollan los individuos, esto se debe a los fuertes estados de conciencia colectiva que existe en esta sociedad. Aquí se da el derecho penal, que posee una norma represiva, que consiste en infringirle una pena (daño) a quien ha cometido un crimen en contra de la sociedad, y mientras más fuerte el estado de conciencia colectiva, mayor será la pena para el crimen que atente contra ella.
2. Sociedad moderna: posee un tipo de solidaridad orgánica, donde se da la diferenciación de los individuos ya que se especializan y realizan cada uno determinadas tareas, este se debe a que la conciencia colectiva se ha debilitado por el incremento de la conciencia individual. Aquí se desarrolla el derecho civil, el comercial, el administrativo y el constitucional, que busca reestablecer una situación que ha sido perturbada, donde se establece la norma restitutiva, la cual es un arreglo entre las partes en cuestión.
En cuanto al término conciencia colectiva, se lo entiende como el conjunto de creencias y sentimientos comunes al término medio de los miembros de una sociedad, constituye un sistema determinado que tiene vida propia, y es independiente de las condiciones particulares en que los individuos se encuentran colocados.
La falta de normas morales o sociales que contengan al individuo o el incumplimiento de la misma, así como también el no establecimiento de los lazos de solidaridad entre los individuos de la sociedad (es decir cuando un individuo no necesita de los otros) se conoce como anomia. El remedio para esta enfermedad, propia de las sociedades modernas, es algo que regule lo que antes de la industrialización regulaban instituciones como la iglesia, la familia, el Estado o las corporaciones. Es decir Durkheim propone recuperar algo parecido a esas corporaciones que reunían a trabajadores y empresarios, regulaban los precios, salarios, horas de trabajos, etc, estableciendo instituciones o asociaciones que sean intermediarias y acerquen al individuo con el Estado, y lo guíen y contengan dentro de la sociedad. Estas asociaciones o instituciones serían “cuadros sociales integradores”.
En “Las reglas del método sociológico” estable que el hecho social es toda manera de hacer, fijada o no susceptible de ejercer una coacción exterior sobre el individuo; o bien, que es general en la extensión de una sociedad dada, conservando una existencia propia, independiente de sus manifestaciones individuales. Consiste en maneras de pensar, actuar y sentir exteriores al individuo y dotadas de un poder coercitivo en virtud del cual se imponen, y tienen como sustrato no al individuo sino a la sociedad. A través de la estadística se puede desbozar al hecho social de toda mezcla para poder observarlo en estado puro.
La primera regla y mas fundamental es: “considerar los hechos como cosas”. Los fenómenos o hecho sociales, son producto de la actividad humana, y son cosas por lo tanto deber tratárselos como tales, es decir al tratar los hechos sociales como cosas se los trata como data, y hay que estudiarlos como cosas exteriores ya que así se nos presentan. Esta regla posee tres corolarios:
1. Hay que descartar sistemáticamente todas las prenociones, es decir es necesario que el sociólogo se prohíba la utilización de conceptos formados fuera de las ciencias.
2. Tomar como objeto de investigación solo un grupo de fenómenos previamente definidos a través de ciertos caracteres exteriores comunes y comprender dentro de la misma investigación a todos los que respondan por esa definición.
3. Cuando el sociólogo emprende la exploración de un orden cualquiera de hechos sociales debe considerarlos en un aspecto en que se presenten aislados de sus manifestaciones individuales.
La primera regla y mas fundamental es: “considerar los hechos como cosas”. Los fenómenos o hecho sociales, son producto de la actividad humana, y son cosas por lo tanto deber tratárselos como tales, es decir al tratar los hechos sociales como cosas se los trata como data, y hay que estudiarlos como cosas exteriores ya que así se nos presentan. Esta regla posee tres corolarios:
1. Hay que descartar sistemáticamente todas las prenociones, es decir es necesario que el sociólogo se prohíba la utilización de conceptos formados fuera de las ciencias.
2. Tomar como objeto de investigación solo un grupo de fenómenos previamente definidos a través de ciertos caracteres exteriores comunes y comprender dentro de la misma investigación a todos los que respondan por esa definición.
3. Cuando el sociólogo emprende la exploración de un orden cualquiera de hechos sociales debe considerarlos en un aspecto en que se presenten aislados de sus manifestaciones individuales.
Pavel Nicola Morales Bustamante
Estudiante de Sociología U.ARCIS
“somos seres morales en la medida en que somos seres sociales” (Emile Durkheim)
El Lazo Social
“… y el frío metal se hundió en su pecho hasta arrebatarle el ultimo suspiro de vida… el arma callo al piso un poco antes que el cuerpo de la mujer… el suelo del supermercado estaba cubierto de sangre, algunas personas gritaban, otras se desmayaban y las más lejanas se acercaban por la inercia de satisfacer la curiosidad… tan solo unos segundos bastaron para estar totalmente rodeado… No sabia donde ocultarme, las miradas de desprecios y gritos ofensivos me rodeaban… La culpa se poso sobre mi…”
Nuestra relación con el mundo esta totalmente cubierta por el manto de la moral, con una esencia un poco paradójica donde se esconde el deber y el deseo del ser social. Encontramos en Durkheim un trabajo muy profundo de este trascendental elemento de la vida social. Aquella moral que dentro de nosotros emite juicios en todo momento, aquella moral que justamente en estos momentos me fuerza a escribir uno u otra cosa, aquella moral que me hace elegir una u otra universidad, la que pone el juicio inmediato ante un asesinato, robo, violación, aquella moral que constantemente guía los senderos de nuestras vidas. Es justamente en este sentido en que somos esclavos de nuestra moral, pero al mismo tiempo se haya el deseo y el amor de pertenecer a ella, ahí mismo surge nuestra integración social, en tener “una moral en común”, en el estar sujetos a esa moral… y si nos soltamos, o nos suelta, caeremos al vacío, a la soledad.
Precisamente el concepto de “Lazo social” da cuenta bastante bien de este doble carácter de la moral. Lazo en el sentido de unión, integración social, y por otro lado lazo en el sentido de flagelo, aquel látigo social que golpea tu espíritu e incluso tu cuerpo cuando estas actuando o pensando en contra de la moral objetiva que posea una sociedad. Sin embargo hay que señalar que dicha moral objetiva no existe realmente, no objetivamente como se pretendiese señalar, esta moral en común surge justamente en sociedad, y surge para ser interpretada, para ser subjetivizada. La moral objetiva no es más que el imaginario de la moral subjetiva, que por cierto una y otra jamás serán iguales.
El doble carácter que le atribuimos a la moral estaría también, en cierto sentido, en algo que Kant ya habría planteado en sus teorías con respecto al Antagonismo del Sociable-Insocial, aquel individuo que esta en constante presión entre el Yo y lo Otro. “Entiendo en este caso por antagonismo la insociable sociabilidad de los hombres, es decir, su inclinación a formar sociedad que, sin embargo, va unida a una resistencia constante que amenaza perpetuamente con disolverla” [1].
Aunque la mayoría de los contractualistas hayan planteado la moral como algo natural en el individuo, Durkheim no dice lo mismo, de partida niega toda opción de “Naturaleza Humana” (al igual que Marx, Los pragmatistas, entre otros). Durkheim mas bien mantiene, como es posible ver en su texto “Las Formas Elementales de la Vida Religiosa ”, la tesis marxista que señala que “son las condiciones materiales las que determinan la conciencia”, y en este sentido nos estaría diciendo que el individuo no es más que un producto de la sociedad, y es justamente aquí donde adquieren la moral y todo lo que lo constituye como sujeto; “que el dominio de la vida verdaderamente moral comienza sólo donde empieza el dominio de la vida colectiva o, en otros términos, que somos seres morales en la medida en que somos seres sociales” [2]. Encuentro en estas ideas la perspectiva central que debe tener la disciplina sociológica, una verdadera disciplina social que trate de entender las configuraciones que aquí ocurren.
También encontramos en su texto de las Formas Elementales de la Vida religiosa una relación directa con las bases que hemos planteado para la moral. Podríamos preguntarnos, ¿Qué relación tiene la moral con la religión?, la respuesta seria: Todo. Es más, justamente es la religión la que cumple un papel importante al momento de introducir la norma moral. Es aquí donde adquirimos nuestras principales bases al momento de juzgar entre lo bueno y lo malo, lo que se debe y no se debe hacer, como por ejemplo el “No mataras, no desear a la mujer del prójimo, no mentiras, no robaras, etc”. Además, hay dentro de la religión un elemento que se conjuga bastante bien con lo que hemos definido como moral, me refiero a lo Sagrado, lo cual representa lo prohibido y lo deseado, lo que esta mas haya de la cotidianeidad, y justamente la moral se mimetiza, o se significa como lo sagrado.
Para Durkheim la sociedad es la realidad intersubjetivamente mediada por símbolos, aquella realidad que se produce en la comunicación de las subjetividades, comunicación en base al lenguaje, nuestro principal modo de significación. Esta reciprocidad de subjetividades es la relación que se produce a partir de nuestra moral subjetiva, que como hemos señalado, esta es la interpretación de la moral objetiva, la cual no es más que el imaginario de la primera.
En algún momento podríamos confundir la moral objetiva que tanto hemos hecho mención con la moral cívica, mas no son lo mismo, ya que ésta ultima es la norma que rige en una sociedad política la relación entre el estado y la sociedad, entre gobernantes y gobernados.
Ahora me gustaría insistir en dos puntos que ya hemos señalado, y que son precisamente el argumento central de nuestro ensayo: “La esencia del amor y el miedo”.
El Amor
Cuando sostenemos que en la moral se haya por un lado la esencia del amor, lo decimos debido a que es justamente esto lo que sentimos por ella, por la adhesión que produce, aquella integración social que nos mantiene sujetos a aquello que somos, aquellos “individuos” producidos en sociedad, en donde nuestros modos de significación tienen una total relevancia. Existe deseabilidad de pertenecer a esta moral en común, que personalmente creo se denomina de mala manera, Moral Objetiva, ya que esto nos puede llevar a pensar a que realmente exista una moral objetiva, que aunque se puede materializar en la sanción, ya sea a partir de la norma técnica o moral, nunca es objetiva, en un caso esta mas desarrollada que en otra, pero en definitiva esta siempre en actualización dependiendo de los ritos y de la interpretación que se haga de ella. Teniendo en cuenta que la moral se nos presenta como lo sagrado no es extraño que exista una fuerte deseabilidad por ella.
El Miedo
Por otra parte la moral se nos presenta como una imposición, donde cualquier cosa que valla en su contra será fuertemente sancionada. Es justamente desde aquí que surge lo que denominamos como el miedo ha la moral, el miedo a la sanción que puede ejercer, una sanción que nos excluye de nuestro mundo social, una sanción que produce repudio hacia nosotros, nos deja en una dolorosa soledad. “…La culpa se poso sobre mi…”, como sucede en nuestra narración en la introducción, producto del asesinato la moral colectiva ejerció de inmediato sanción repudiando, excluyendo y aislando a quien atento contra ella. En este sentido podemos señalar dos tipos de sanción dentro de la moral, la sanción externa ejercida por los demás, como la exclusión, repudio, aislamiento; y por otro lado tenemos la sanción interna, aquello que nos lleva a sentir un profundo dolor, culpa o vergüenza.
En Durkheim, como hemos visto, la moral forma parte trascendental de la sociedad, por ende de la propia disciplina sociológica. Teniendo en cuenta que la moral surgirá ahí donde haya sociedad, es mas que claro que hay una necesidad desde quienes pertenezcan a esta disciplina en entender cual es el significado de la moral.
Ahora bien, dentro de todas las propuestas de Durkheim que hemos visto en este ensayo, la que más destaco es la que toma de la tesis Marxista, desde donde propone que el individuo no es más que un producto de la sociedad. Pero debido a que hoy en día predomina una concepción naturalista e individualista, es común que los medios de comunicación por lo general cuando ocurre algún problema social se trate de quitarle la responsabilidad a los gobernantes de la sociedad, en definitiva al Estado [3], e inclusive a la sociedad misma. Por ejemplo el caso del estudiante en Estados Unidos que el año 2007 mato a una serie de estudiantes en una universidad, y luego en los medios de comunicación señalaban que el joven tenia un problema neuronal que lo acondicionaba a que cometiese ese delito, sin siquiera cuestionar un segundo la distorsión de la vida social que hay en los países tecnologizados, la distorsión que ha traído la Postmodernidad , o modernidad si se prefiere, pero que en definitiva han modificado toda nuestra forma de entender la realidad, o como señala el profesor Álvaro Cuadra; “Estas mismas tecnologías han generado una desestabilización gnoseológica y epistemológica en el seno de nuestra cultura” [4]. Y por supuesto que dichos cambios afectan a la moral como tal, como clásicamente la pudo entender Durkheim. Hoy podemos ver que las perspectivas morales o culturales se han Diversificado debido al alto nivel de complejización que ha alcanzado la especie social en nuestros días, y como propone Lyotard, el padre de la postmodernidad (como le llaman algunos), hoy se ha puesto fin al sujeto, fin a los grandes sistemas, fin a los grandes relatos… el problema aquí es que se le quita todo el sentido a la humanidad, y es justamente en éste sentido que la moral pierde su dominio, pierde su fuerza de sanción, ya que se debilita la conciencia colectiva.
Hay que entender que diversos son los objetos que puedes reformar o transformar la cultura e implícitamente la moral, y que debido a ello se transforma a todo lo que se inscriba en esta, pero esencialmente modifica a la conciencia. Es justamente aquí donde se haya la crisis moderna, en la conciencia, o como bien señala Jiddu Krishnamurti en el documental Zeitgeist Addendum: “La crisis, es una crisis de la conciencia, una crisis en la que no podemos aceptar mas las viejas normas, los viejos patrones, las tradiciones antiguas, y considerando lo que el mundo es ahora, con toda su miseria, conflictos, brutalidad destructiva, agresión, y así sucesivamente, el hombre continua siendo como era… aun es brutal, violento, agresivo, adquisitivo, competitivo… y ha construido una sociedad con estas líneas” [5].
Hoy en día se cataloga poco menos que de locos a quienes quieren cambiar el “establishment”, si esto es así me considero un total demente en busca de las locuras mejor argumentadas, de las locuras que logren entender lo establecido, entender para criticar, entender para proponer… ¡entender!…. ya que el entender es transformar lo que es... Transformar es Revolucionar… y si como hemos señalado la crisis se haya en la conciencia, es necesario revolucionarla.
[1] Kant, Immanuel. “Ideas de una Historia Universal en Sentido Cosmopolita”, 2a.ed., Madrid: Tecnos, 1994. Pagina 46.
[2] Durkheim, Emile. “Educación Moral”. Editorial Losada S.A. Buenos Aires, Argentina 1997. pagina 79
[3] El Estado, que como Durkheim señala, es el encargado de crear las representaciones que guiaran el modo de actuar de la sociedad.
[4] Cuadra, Álvaro. “Híperindustria Cultural” Editorial Arcis, 1ra Edición, Santiago de Chile 2008. Pagina 19.
Pavel Nicola Morales Bustamante
Uno de los grandes conflictos de la humanidad es la idea de la Representación, el volver presente lo ausente, definiéndose a través del lenguaje ya sea influenciado por alguna situación económica, social, histórica, etc. La disputa que hay detrás de todo esto es el hacer aparecer aquel real inexistente, es decir, transformarlo en real existente, y que finalmente seria lo que hasta el momento hemos concebido, o desde una perspectiva más critica podríamos decir; lo que han querido hacernos concebir, o entender. Dentro de este ámbito Durkheim habla en su texto de “Las Formas Elementales de la Vida Religiosa” de las Representaciones sociales, que serian las variadas formas de ver, percibir, sentir y pensar que justamente nacen (como bien lo dice su nombre) de la vida en sociedad. Es desde estas representaciones que surgen en la sociedad ciertas características ideológicas que unifican al grupo social, me refiero a la conciencia colectiva. Pero para que esta conciencia colectiva se mantenga viva es necesario que exista el rito, este funciona finalmente como un actualizador constante que les recuerda al colectivo cual es esa conciencia que los une. Un ejemplo de rito religioso podría ser el bautismo, que representa el recibir a dios en mi, mi ingreso a la fe cristiana y que finalmente es uno de los actualizadores constantes de lo que profeta este grupo religioso. Un rito social con características similares podría ser el registro civil, donde finalmente lo que hacemos es el ingresar a formar parte integrante de este mundo colectivo llamado sociedad, una base de dato que maneja y ordena.
Poco a poco vamos dilucidando una de las tesis principales del titulo de la misma obra, la cual nos dice que Las formas elementales de la vida religiosa son en definitiva las formas elementales de la vida social, donde podemos ver como las diferentes costumbres que se muestran en la religión se reflejan finalmente en las costumbres de la sociedad. Es desde esta perspectiva que Durkheim enfoca su estudio y toma como objeto de estudio a la religión, lo toma como un hecho social.
Para este estudio Durkheim toma a las sociedades Totémicas de la Australia, creo yo por ser un continente mucho mas fresco con respecto a las raíces culturales. El tótem como representación posee un papel determinante dentro de una comunidad, ya que es finalmente la representación de lo que seria sagrado para dicha comunidad (Por ejemplo: en una sociedad que las vacas sean sagradas y no se puedan matar por dicho motivo, incluso aunque su gente se este muriendo de hambre). Dentro de estas sociedades totémicas también encontramos una definición de lo que seria los grados de composición, algo parecido a lo que serian las especies sociales, pero que dentro de estas comunidades totémicas encontraremos 3 niveles de composición. El Clan, La Tribu y la Fratría. El primero, el clan, es la composición más simple de familias donde existe la adoración a un tótem. Luego esta la Tribu que esta compuesta por varios clanes. Y finalmente tenemos la Fratría que es la suma de varias tribus y la relación totémica esta fuertemente jerarquizada. La complejidad de la representación totémica esta determinada según el grado de abstracción, por ejemplo lo más simple seria un tótem que representa un animal determinada… una rana por ejemplo. Seguido de esto algo más abstracto podría ser solo la pata de la rana, o alguna parte de un animal, o incluso más abstracto… el valor, la fuerza… Dios… Claramente que estos grados de representación son totalmente trasladables a un contexto social, siguiendo la lógica de que las formas elementales de la vida religiosa son las formas elementales de la vida social: por ejemplo un tótem como la bandera chilena, que nos representa el “Ser Chilenos”… Empanadas, cuecas, el “Weon”, en fin, complejísimas formas de entender una cultura social, donde los grados de composición de la especie son muy elevados.
Detrás de toda esta temática dentro del estudio de las culturas religiosas hay una situación que Durkheim hace énfasis en el texto, me refiero al hecho que una sociedad no puede existir sin la base de una conciencia colectiva condicionada por una perspectiva religiosa debido a la integración necesaria de la norma. Nadie puede dudar este papel que cumple la religión, la cual nos inculca con todas sus fuerzas las ideas del bien y el mal, el “No mataras, no desear a la mujer del prójimo, no mentir, no robar, etc”, Solo falto que nos dijera, “No reclamaras por la explotación capitalista, no dudaras del mercado, no reclamaras por el alza del petróleo, no reclamaras por la crisis económica, en fin” (aunque de todas maneras socialmente hay otras formas de inculcar esto sin necesidad de una implicancia directa de la religión).
En definitiva hemos visto como la religión forma parte importante de la composición de la sociedad, sea la religión que sea siempre determinara una lista de normas que de una u otra manera se terminan naturalizando por el colectivo (ideas como autoridad, bien, mal, sagrado, profano, etc) y finalmente las instituciones sociales se toman de esta condición para inculcar otras normas que se acomoden al contexto histórico…
Poco a poco vamos dilucidando una de las tesis principales del titulo de la misma obra, la cual nos dice que Las formas elementales de la vida religiosa son en definitiva las formas elementales de la vida social, donde podemos ver como las diferentes costumbres que se muestran en la religión se reflejan finalmente en las costumbres de la sociedad. Es desde esta perspectiva que Durkheim enfoca su estudio y toma como objeto de estudio a la religión, lo toma como un hecho social.
Para este estudio Durkheim toma a las sociedades Totémicas de la Australia, creo yo por ser un continente mucho mas fresco con respecto a las raíces culturales. El tótem como representación posee un papel determinante dentro de una comunidad, ya que es finalmente la representación de lo que seria sagrado para dicha comunidad (Por ejemplo: en una sociedad que las vacas sean sagradas y no se puedan matar por dicho motivo, incluso aunque su gente se este muriendo de hambre). Dentro de estas sociedades totémicas también encontramos una definición de lo que seria los grados de composición, algo parecido a lo que serian las especies sociales, pero que dentro de estas comunidades totémicas encontraremos 3 niveles de composición. El Clan, La Tribu y la Fratría. El primero, el clan, es la composición más simple de familias donde existe la adoración a un tótem. Luego esta la Tribu que esta compuesta por varios clanes. Y finalmente tenemos la Fratría que es la suma de varias tribus y la relación totémica esta fuertemente jerarquizada. La complejidad de la representación totémica esta determinada según el grado de abstracción, por ejemplo lo más simple seria un tótem que representa un animal determinada… una rana por ejemplo. Seguido de esto algo más abstracto podría ser solo la pata de la rana, o alguna parte de un animal, o incluso más abstracto… el valor, la fuerza… Dios… Claramente que estos grados de representación son totalmente trasladables a un contexto social, siguiendo la lógica de que las formas elementales de la vida religiosa son las formas elementales de la vida social: por ejemplo un tótem como la bandera chilena, que nos representa el “Ser Chilenos”… Empanadas, cuecas, el “Weon”, en fin, complejísimas formas de entender una cultura social, donde los grados de composición de la especie son muy elevados.
Detrás de toda esta temática dentro del estudio de las culturas religiosas hay una situación que Durkheim hace énfasis en el texto, me refiero al hecho que una sociedad no puede existir sin la base de una conciencia colectiva condicionada por una perspectiva religiosa debido a la integración necesaria de la norma. Nadie puede dudar este papel que cumple la religión, la cual nos inculca con todas sus fuerzas las ideas del bien y el mal, el “No mataras, no desear a la mujer del prójimo, no mentir, no robar, etc”, Solo falto que nos dijera, “No reclamaras por la explotación capitalista, no dudaras del mercado, no reclamaras por el alza del petróleo, no reclamaras por la crisis económica, en fin” (aunque de todas maneras socialmente hay otras formas de inculcar esto sin necesidad de una implicancia directa de la religión).
En definitiva hemos visto como la religión forma parte importante de la composición de la sociedad, sea la religión que sea siempre determinara una lista de normas que de una u otra manera se terminan naturalizando por el colectivo (ideas como autoridad, bien, mal, sagrado, profano, etc) y finalmente las instituciones sociales se toman de esta condición para inculcar otras normas que se acomoden al contexto histórico…
Pavel Nicola Morales Bustamante
La distinción entre lo normal y lo patológico implica la distinción de especies sociales, ya que como Durkheim señala, “(…) un hecho social sólo puede clasificarse de normal o de anormal en su relación con una especie social determinada” [1], lo que quiere decir que los hechos sociales deben ser estudiados desde la perspectiva de la especie social en que se encuentra.
El medio para construir las especies sociales no es la monografía, el estudiar particularidad por particularidad para conformar la generalidad, esto solo posee la apariencia de ser científico. El verdadero método experimental deja de lado los hechos individuales y más bien se concentra en los hechos decisivos
La clasificación que se le dará a las diferentes especies deberá fijarse en las características particularmente esenciales, pero para ello será necesario que la explicación de los hechos esté significativamente adelantada. En este sentido los hechos y especies sociales se ayudan mutuamente para poder estudiarse o determinarse.
Ahora bien, el principio de esta clasificación esta en como se constituyen las sociedades, que como bien sabemos, son la fusión de sociedades mas sencillas que ésta. Para lograr comprender mejor éste principio (no para establecer una definición de cómo esta compuesta la sociedad, ya que ello implica un estudio mas exhaustivo al respecto) Durkheim plantea el considerar la sociedad más simple que ha existido, así “no tendríamos más que seguir la manera cómo la sociedad se combina consigo misma y como sus compuestos se combinan entre sí” [4].
Para Durkheim la sociedad más simple que haya existido es la Horda
Una vez identificada esta idea de Horda, se esta en posesión del punto de apoyo necesario para construir la escala completa de los tipos sociales. El crecimiento de la horda, o fusión de clanes, darán pasos a nuevas formaciones que serán establecidas con otros nombres (tribus, civilizaciones, etc). Aquí solo bastaría ver como se relacionan entre sí, dando paso a nuevas combinaciones.
Ya hemos supuesto que una sociedad superior esta compuesta por una repetición de sociedades de un mismo tipo inferior. Lo que no quiere decir que no puedan estar compuestas por sociedades que estén a diferente rango del árbol genealógico de las especies sociales. Una vez establecido el tipo de sociedad resultante es necesario distinguir la variedad de sociedades segmentarías que están en ella, según guarden una individualidad o hayan sido absorbida por la maza total. “Se deberá investigar si en un momento cualquiera se produce una coalescencia completa de estos segmentos” [5]. Para poder identificar si esto ocurre es necesario analizar si la sociedad originaria no afecta ya la organización administrativa y política, es decir que ha sido absorbida.
Por otra parta, la idea de “Especies” deja en la mesa el comparar las especies biológicas y las especies sociales de las que hemos hablado. Bien podemos ver que las especies del reino animal poseen características anatómicas que las diferencian entre si claramente (Fuerza, velocidad, aspecto, etc) y es mucho mas fácil determinarlas, basta con fijarse en comparación con otras de sus generaciones. El reino social por el contrario no puede ser comparado por generaciones, porque sólo dura una. Al combinarse originan combinaciones completamente nuevas. Los atributos que una generación o especie dejan para las nuevas combinaciones como herencia no permiten resistir a las variaciones individuales, si no que se modifican y se matizan. Además que mientras más compleja sea la especie, más combinaciones serán posibles, por ende las características del tipo especificas no presentan un contorno tan definido como en biología.
“La constitución de las especies es, ante todo, un medio de agrupar los hechos y facilitar su interpretación (…)” [6]
Temas Durkheim
- Las Reglas del Método Sociológico (Fabidrisun)
- La Especie Social (Pavel Morales)
- La División del Trabajo Social (Fabidrisun)
- El Suicidio (Fabidrisun)
- Las Formas Elementales de la Vida Religiosa (Pavel Morales)
- Ensayo: El Lazo Social (Pavel Morales)





